¿Por qué vivir en un alojamiento compartido?

Las ventajas de vivir en un departamento compartido no son sólo económicas. También permite conocer otras culturas sin moverte de tu ciudad. Aquí te contamos algunos casos estudiantes que se animaron a la experiencia de vivienda compartida en Buenos Aires.

Ariel (primero de la derecha) junto a amigos de varias nacionalidades en una cena compartida.

Ariel tiene 23 años y desde hace dos que vive en un ph refaccionado en el barrio de Colegiales en la ciudad de Buenos Aires junto a otros roommates. Él tiene su propia habitación con ventana a la calle Maure y comparte el living, la cocina y el baño junto a otros cuatro estudiantes internacionales: Sara de España, Maud de Francia, Kevin de México y Hugo del Reino Unido.

Nos cuenta distendido en su amplio living que cada uno tiene su habitación y sus acitvidades diarias pero que suelen cenar juntos: “Tenemos un grupo de whatsapp y nos avisamos quienes van a cenar y quien no, por lo general cocino yo o Maud que somos los que nos gusta la cocina pero después todos limpiamos”.

Ariel encontró a sus compañeros de piso a través del sitio Ma Colocation Buenos Aires, un sitio especializado en los pisos compartidos en idioma francés. Así encontró Maud, que ya conocía a Hugo del instituto de español entonces se mudaron juntos.

Al respecto de la convivencia nos dice que es muy divertida: “No solo cenamos sino también compartimos salidas a bares y boliches y conocemos a los amigos de cada uno, por suerte se armó una comunidad muy linda”.

Otro caso es el de Melissa, que llegó a la Argentina en Enero y vive en Piso Compartido Buenos Aires, un sistema de alquiler de habitaciones en Buenos Aires para estudiantes extranjeros y argentinos. Ella vive en San Telmo junto a otros roommates que como ella llegaron a la Argentina para hacer una pasantía. “Para mi lo más importante es que uno nunca está solo. Compartir la experiencia de la ciudad es mucho más reconfortante que la comodidad que me puede dar un apartamento para mi sola, además siempre tengo a quien contarles mis problemas!”. Se ríe Melissa en el sillón del living del piso compartido.

Tanto Ariel como Melissa coinciden que es una experiencia que vale la pena y que están dispuestos a replicar en otras ciudad.

Y vos? Te animás a la experiencia compartida?